Webinars, que salen de debajo de las piedras

Megacracks con la promesa de cambiar tu vida

¡Socorro!

 

Yo no sé tú, pero yo, en mi muro de Facebook, he dejado de ver a mi prima Paquita la del pueblo para empezar a visualizar una y otra vez anuncios de «Cómo hacer crecer tu ecommerce de un modo fácil»; «Cómo hacerte millonario en tres sencillos pasos»; «Cómo vender negocios de coaching sin pagar publicidad»; «Cómo convertir tu negocio online en una auténtica máquina de vender». Y, sí, lo reconozco. Estoy hasta el gorro.

 

Hasta el gorro de ver anuncios de gurús en mi muro de Facebook. Webinars de vendehúmos que te cambian la vida, como -según dicen- les cambió a ellos, gracias a una fórmula mágica que puedes aplicar desde ahora mismo.

 

Todos te enganchan con el mismo cuento: «Apúntate a un training gratuito de 2 días y da el primer paso para dejar atrás tu vida de esclavo».

 

«Conviértete en un janderclander digital, como hice yo, que ahora disfruto de 6 meses de vacaciones al año, me paso la vida viajando, tocándome los webis y vivo como un marajá».

 

Pero, ¿de dónde han salido estos tipos? ¿Por qué antes no veía sus anuncios en mi muro de Facebook y ahora me invaden, silenciosos, como los caminantes blancos de Juego de Tronos? ¿Por qué si son tan libres no están tocándose la barriga en su lugar de retiro en este confinamiento y en cambio parece que están desesperados por venderte su curso?

 

Arancha Cuéllar Copywriter

Caminantes blancos en una escena de Juego de Tronos.

 

‘SACACUARTOS’ DEL NUEVO MILENIO

 

Pero, como todo en esta vida, hay una explicación. Cuando te salta un anuncio de Facebook no es por casualidad, no. Es porque igual un día te picó la curiosidad y decidiste tragarte el webinar de uno de esos expertos, ¿o no? Y quizás fuiste más allá e incluso te suscribiste a su newsletter para desayunarte con sus ocurrencias todos los días. Y hasta decidiste sumarte a su propuesta de comenzar a vivir como él, previo paso por caja. ¡Y vaya chasco! Pues ahí tienes la razón de la invasión que ahora sufres.

 

Te has enganchado a algún grupo de millonarios que viven sin dar un palo al agua, y ahora tu muro está lleno de vendehúmos bañándose en dólares.

 

Pregúntale a Facebook por qué ves ese anuncio. Y te dará una respuesta lógica. Dirá que lo estás viendo porque tu información coincide con sus requisitos publicitarios. Porque tienes entre 30 y 60 años. ¡Sí! Porque vives en España. ¡Pues claro! Y porque se supone que estás interesada en el ecommerce ¿Yo? Mmmm, quizás sí… Vale, sí, lo reconozco. ¿Por qué? Porque Facebook lo sabe todo de ti. TODO.

 

LA INFALIBLE PROMESA DEL CAMBIO DE VIDA BRUTAL

 

¿Puedo confesaros algo? Hace tiempo que me estoy formando en el copywriting digital. Es un servicio que estoy empezando a ofrecer como freelance y, como comprenderéis, lo quiero saber TODO sobre el tema. Pues hace un par de semanas hice el training gratuito de un prestigioso copywriter web. Se me coló en mi muro de Facebook y me convenció. Porque a vendedor no le gana nadie. Se lo curró un montón, en serio. Empezamos un martes conectados unos 4.000 y a última hora del viernes, aún tenía a más de 900 en línea. Los que habíamos decidido darle la oportunidad de que nos hablara hasta el final de su curso, como diría Umbral: «He venido a hablar de mi libro».

 

¡Qué crack! 900 potenciales clientes con un caramelo en la boca. Dispuestos a pagar un pastizal en ese mismo instante bajo la promesa de un cambio de vida brutal. Libres. Con un montón de testimonios en directo de personas que habían pasado por el curso, ahora desbordadas de trabajo, conectadas a las 9 de la noche de un viernes. Buen concepto de la libertad. A mí como que un viernes a esas horas me llama más estar viendo una peli con mi familia, no sé. Pero bueno, felices al fin y al cabo con su nueva vida.

 

Piña, chanclas, toalla de playa… ¡y a vivir que son dos días!

 

Y AL FINAL, MEJOR UN JUAN PALOMO

El caso es que yo no compré «esa libertad» que me vendía. Pero porque aunque soy de impulsos, me gusta pensarme dos veces las cosas, no sé. Y parece que él tenía mucha prisa por cobrar. Normalmente me gusta más la fórmula de JUAN PALOMO: yo me lo guiso y yo me lo como. Y buscar por mi cuenta. Porque, ¿sabes? en internet siempre encuentras cositas interesantes y a gente con los pies en la tierra que te ofrece sus recursos y te ayuda por mucho menos que los gurús megamolones que te invaden el Facebook. Algunos incluso gratis. Sí. GRATIS. Ahora pertenezco a dos grupos de copywriters, estoy haciendo un curso tutorizado mucho más personalizado, me leo todos los manuales sobre técnicas que llegan a mis manos, descubrí el blog del redactor freelance y me encanta la cantidad de recursos que ofrece…

 

Pero sí. En ocasiones sigo viendo gurús en mi Facebook. Y reconozco que la hartura que me ha producido hoy uno de ellos es lo que me ha traído directamente a escribir este post. Así que he tomado una decisión. Le he bloqueado. Y te animo a que lo hagas tú también. En serio. Hazlo. Y la semana que viene me cuentas cómo lo ha hecho el tío para colarse, OTRA VEZ, en tus tostadas.  ¡Nooooooooooooooooo!

 

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